viernes, 24 de febrero de 2012

Nuestro Jardín Secreto

-¿Quieres ver mi jardín secreto?- me preguntaste un domingo por la tarde que dejábamos escurrir adentrando los pies en el río. Me fascinó el brillo que refulgió en tus pupilas cuando me hiciste aquella pregunta. Yo no sabía que tenías un jardín oculto, y de repente me entraron unos deseos irrefrenables de conocerlo.
-¿Pero si me lo enseñas dejará de ser secreto, no?-te interrogué con la mirada.
-Yo tengo muchas ganas de mostrártelo, será el jardín secreto de los dos, pero tienes que prometer que pase lo que pase nunca revelarás ese lugar a nadie porque sería como violar mi intimidad.
-No te preocupes, jamás se lo contaré a nadie.
Sacamos los pies del agua y nos pusimos a caminar por la alfombra de hierba colgando los zapatos de la mano, a la espera de que el aire secara nuestra piel. Anduvimos unos diez minutos cuando me cogiste de la mano y me guiaste por un sendero que serpenteaba entre los olmos. Paramos un momento para calzarnos  y después seguimos la marcha. Al poco te paraste al final de un sendero que no tenía salida:
-Es aquí-. Entonces comenzaste a quitarte la ropa ante mi rostro enmudecido.
http://www.marinadecudeyo.com/es/actualidad/noticias.php?cod=356

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