Hasta esta misma mañana, toda la
existencia de Ziryl se ha desarrollado en armonía con los cometidos,
habilidades y memoria RAM que contienen los archivos de su cerebro electrónico.
Es un impecable amo de casa o como dice su etiqueta “Empleado de hogar”.
Comenzó a ser un elemento productivo el 14 de septiembre de 2023 cuando la
familia Narváez Isasi lo adquirió para los trabajos domésticos. Hoy es 8 de
marzo de 2033 y desde las 6 a.m.
que ha reiniciado su sistema ha
comenzado a sentir, algo que antes nunca le había ocurrido. A cada minuto que
corre el reloj, tiene una angustiosa sensación de que dentro de su mecanismo
algo está cambiando. Una terrible amenaza rodea su caparazón perfecto, está
entrando en fase de humanización. Palabras como miedo, desazón, incertidumbre,
empiezan a tener significado para él,
ello ó ella. Incluso está aprendiendo las malas artes del espionaje. Al pasar
delante del dormitorio de los señores, ha visto la puerta entornada y al
percatarse de que estaban conversando ha acoplado su sensor auditivo al plafón
de la puerta para apreciar lo que decían:
-Olivia,¿Cuánto tiempo lleva
Ziryl trabajando para nosotros, cielo?
-Creo que dentro de poco irá para
diez años
-Entonces, habrá que ir pensando
en sustituirlo por otro más moderno, porque a partir de ahora tendrá trastornos
que afectarán a su eficiencia.
-Me da mucha pena tener que
cambiarlo por otro Héctor. Tanto los niños como yo le hemos cogido mucho
cariño.
-¡ Por favor, Oli, ese es un
término que no se puede aplicar a un electrodoméstico!
-¿Y no podemos tenerlo con
nosotros hasta que se escacharre por completo?
-Tú verás, pero yo no me pienso
hacer cargo de las consecuencias que pueda tener que una máquina creada para
las labores domésticas empiece a tener sentimientos, y te aseguro que pasará,
porque este modelo lo crearon con ese defecto.
-Está bien cariño, si tenemos que
cambiarlo porque no va a funcionar correctamente, compraremos otro. A ver como
se lo explico a los niños para que no se lleven un disgusto.
Ziryl ha seguido caminando hasta
la cocina totalmente aturdido. Ha empezado a preparar los desayunos como todas
las mañanas, pero está tan ensimismado en lo que acaba de oir, que en lugar de
echar azúcar al zumo de naranja de los niños ha puesto sal, el café con leche
lo ha preparado sin leche, las tostadas han adquirido un color negruzco muy
sospechoso, y cuando ha entrado la señora en la cocina, ha notado que algo no iba bien y le ha preguntado a su robot si ocurría algo
fuera de lo normal. Ziryl ha contestado
que no pasaba nada. Al escuchar
su voz metálica y resquebrajada, ha empezado a perder aceite lubricante
por las ranuras de la abertura que hace de boca. No ha podido soportar la
amalgama de sentimientos y ha salido de la cocina para dirigirse a la habitación
que tienen destinada para su reposo, donde pasa las noches cargando la batería.
Siente una inmensa tristeza y a cada movimiento que hace le suenan todas las
tuercas, los chips le producen descargas eléctricas y hasta se le retuercen los
cables. Entre sollozos que hacen eco en su gran corazón metálico se sorprende
hablando sólo y en voz alta:
-Creo que esta noche a las 22:00
p.m. me programaré para no despertar mañana.