miércoles, 31 de octubre de 2012

Bizcocho de amor


Ingredientes:

Varias miradas cómplices
Una sonrisa diaria
Una cucharada sopera de picardía
Una nuez de ternura
250 gr de piropos
250 gr de apelativos cariñosos
1 vaso de sinceridad
½ kilo de dulzura
1 sobre de levadura pasión

Elaboración:

En un bol de cristal verter las miradas cómplices, las sonrisas y la picardía. Batir con la varilla mezclando bien todos los ingredientes entre sí hasta conseguir una masa esponjosa y homogénea. Cuando hayamos conseguido la consistencia del punto de nieve, añadir la ternura, la sinceridad y la dulzura. Remover con la varilla con movimientos lentos pero sin cesar de batir. Añadir por último el sobre de levadura pasión y repartirlo en la mezcla. Cuando tengamos todo bien mezclado poner el bol en una cacerola al baño maría y a fuego lento dejar que la mezcla se compacte durante aproximadamente media hora. Introducir un tenedor u otro utensilio de cocina en la masa y comprobar que sale limpio para saber que  la masa ya está en su punto. Desmoldar el bol cuando haya atemperado un poco y adornar con los piropos y los apelativos cariñosos espolvoreados por encima del bizcocho.

martes, 4 de septiembre de 2012

Maceración en almíbar

-¡Cómo echaba de menos esa sonrisa!- así da gusto volver de las vacaciones. ¿Depresión postvacacional? ¿Quien yo? Si estaba deseando venir a trabajar, donde sino iba a estar mejor mirada, que por esos preciosos ojos azules. Me he convertido en 58 kilos de fruta madura. Cada palabra de elogio que me brindas mi piel la absorbe como si fuera un melocotón con esa pelusilla que al tacto resulta tan grata,  y no hace falta sacudirme mucho para caer del árbol de la soledad. Cada palabra la anoto, cada mirada la reflejo y cada vez que tocas mi brazo y me dices que está blandito y fresco, me dan ganas de pegarte un bocado. Nuestras conversaciones de tortolitos son absurdas pero endulzan nuestro día a día. De lunes a viernes aparezco con una sonrisa, sabiendo que la estás esperando, al igual que esperabas mi regreso en septiembre después del calor del verano. Alimentamos un amor eterno que sabemos nunca se consumará, pero es tan difícil renunciar a esa complicidad que creamos en cada frase, en cada risa; es como una droga, no podemos dejar de ingerirla y si seguimos consumiéndola nos hará más adictos, pero nos hace tan felices.

miércoles, 4 de julio de 2012

Una vida en todo incluído


Emprendí este viaje desconociendo cuando terminaría. Al principio iba casi desnuda, no tenía telas que taparan mi piel blanca ni pensamientos ensortijados en los recovecos de los sesos. Poco a poco fui adquiriendo firmeza, me cubrieron con ropas, me alimentaron en cuerpo y alma, y así fui llegando a la edad adulta, con mis propias opiniones, con mis gustos, mis rarezas, con mil deseos y experiencias. El viaje me ha enseñado muchas cosas, y sé que me quedan muchas por aprender. He conseguido andar por la vida en solitario, me siento segura y firme, con los pies en la tierra. He comprendido que sé luchar, defenderme, caer, llorar, reir y volver a resurgir. Y ahora sé que puedo ser feliz, porque valoro lo que soy y lo que tengo. Aprecio a las personas y sé que los demás también pueden valorarme por lo que soy. Sé que todo en esta vida no se puede tener a la vez, y por ello voy a disfrutar de cada sentimiento que tenga en cada apeadero del camino, ya sea una gran alegría o un lamento desgarrador. Y espero poder hacer todo ello con la misma pasión con la que escribo, canto y leo.
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miércoles, 13 de junio de 2012

Mi vida cambió como el viento

Soplé con todas mis fuerzas para que las cenizas que habían caído sobre mis pantalones se fueran todas juntas con el resto, porque pensaba que si se esparcían, sería como si cada parte de tu cuerpo estuviese en un lugar diferente sin posibilidad de unirse. Mi vida cambió como el viento, de norte a sur, de este a oeste. Fue una virada brusca, intensa, inesperada, que me dolió muy profundo en el alma como si se clavaran millones de agujas en el corazón. Con el paso de los días parece que se van desprendiendo una a una las agujas, y con cada paso que doy hacia adelante, la pena se suaviza pero el recuerdo se aviva. Cuando me invade la melancolía, subo a la cima de la montaña para sentirme más cerca de ti. Y rezo para que el viento no sea muy fuerte y así no te alejes de mi. Me tumbo sobre la hierba de la loma con la intención de buscar una simbiosis terrenal y espiritual, cierro los ojos y permanezco allí un buen rato. Después desciendo relajada y en calma, regando la senda del camino con un llanto silencioso que no puedo controlar

jueves, 17 de mayo de 2012

Setenta y siete días

Cuando pasas cerca me recorre esa ráfaga de viento que me pega a la pared, para aplacar mi deseo, para estampar mi pasión, y siento como la angustia se acopla en mi vientre tembloroso. Toda una agitación, que dura unos segundos tan largos como los de un seísmo cuando explota en las entrañas de la tierra. Así llevo setenta y siete días con sus noches. Setenta y siete días, a cada cual más hermosa. Setenta y siete noches, a cada cual más ojerosa. Y sin embargo no sabes nada, me hablas, me sonríes, me guiñas un ojo, me cuentas un chiste, ignorando mis sentimientos. Y yo mientras tanto me como las ganas, me muerdo la lujuria, viajo en la imaginación, mis deseos se hacen agua, mis sueños se convierten en cenizas
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Amor de mayo


-¿Huelo bien?
 Acercaste tu nariz a mi cuello.Al rozarme con la punta se erizó la sensible piel como consecuencia de las cosquillas.
-Hueles a flores.
-¿A flores, pero qué flores?
Aspiraste más profundamente el aroma que desprendía mi epidermis.
-Hueles a rosas.
- ¿A rosas? Pero, ¿qué clase de rosas?
Noté como tu pecho se hinchaba a medida que se llenaba de todo el aire que fueron capaz de introducir tus pulmones.
-Hueles a rosas rojas porque ardes de pasión, hueles a rosas amarillas porque cada vez que me ves te pones alegre, hueles a rosas rosas porque eres todo bondad, hueles a rosas blancas porque a veces te muestras inocente, hueles a rosas naranjas de amor consolidado, hueles a rosas azules porque eres libre y me relajas, hueles a rosas verdes de esperanza equilibradas, y a rosas lilas tan femeninas. Y yo, ¿a qué huelo yo?
Deslicé mi promiscua nariz desde tu cuello a la abertura de la camisa que me llevó a tu torso velludo y me impregné de tu olor masculino.
- Hueles a tulipanes.
- A tulipanes, pero ¿qué clase de tulipanes?
- A tulipanes blancos.
-¿Y por qué blancos?
- Porque eres  el amante perfecto.
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miércoles, 16 de mayo de 2012

Amor Ahorrado

Estaba comiendo magdalenas. Intercalaba mordiscos entre sorbos de café. Era un domingo de primavera infernal. La lluvia chocando contra los cristales resultaba ensordecedora. Intuí el timbre. Abrí la puerta .
-Buenos días, no quiero molestarla. Iba conduciendo y he pinchado. Tengo que cambiar la rueda pero con este tiempo me es imposible. Me he calado entero y como esta es la única casa que está cerca me preguntaba si no le importaría que entrara a refugiarme, estoy completamente helado.
Me quedé perpleja unos segundos. Después dejé que aquel desconocido entrara en la cocina . Le ofrecí una taza de café que agradeció sobremanera. Entablamos una conversación sincera en la que en ningún momento dejó de mirarme a los ojos. Le conseguí ropa seca y tendí la mojada al lado de la chimenea .
Mientras se quitaba la camisa contemplé su torso desnudo. El se giró al notar que le observaba. Después no sé muy bien lo que ocurrió. Se acercó hacia mí, me miró a los ojos y comprendiendo mi infinita soledad, me dijo:
-Lo que tú me des, no se lo voy a dar a nadie.
Mi boca sedienta alcanzó la suya y rompí la hucha de los besos.
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viernes, 24 de febrero de 2012

Nuestro Jardín Secreto

-¿Quieres ver mi jardín secreto?- me preguntaste un domingo por la tarde que dejábamos escurrir adentrando los pies en el río. Me fascinó el brillo que refulgió en tus pupilas cuando me hiciste aquella pregunta. Yo no sabía que tenías un jardín oculto, y de repente me entraron unos deseos irrefrenables de conocerlo.
-¿Pero si me lo enseñas dejará de ser secreto, no?-te interrogué con la mirada.
-Yo tengo muchas ganas de mostrártelo, será el jardín secreto de los dos, pero tienes que prometer que pase lo que pase nunca revelarás ese lugar a nadie porque sería como violar mi intimidad.
-No te preocupes, jamás se lo contaré a nadie.
Sacamos los pies del agua y nos pusimos a caminar por la alfombra de hierba colgando los zapatos de la mano, a la espera de que el aire secara nuestra piel. Anduvimos unos diez minutos cuando me cogiste de la mano y me guiaste por un sendero que serpenteaba entre los olmos. Paramos un momento para calzarnos  y después seguimos la marcha. Al poco te paraste al final de un sendero que no tenía salida:
-Es aquí-. Entonces comenzaste a quitarte la ropa ante mi rostro enmudecido.
http://www.marinadecudeyo.com/es/actualidad/noticias.php?cod=356

Sueño inquieto


La cabeza me da vueltas, miro a mi alrededor pero no veo nada. Entonces me percato de que estoy tumbada en la cama con los ojos cerrados, durmiendo. De repente me veo desde fuera, es como si mi espíritu hubiera abandonado mi cuerpo para contemplarme. Intento mover los brazos pero no me responden, las piernas tampoco me obedecen, pero noto el miedo, el aliento de alguien que ronda cerca, su respiración en mi cuello. Aunque pudiera abrir los ojos, no quiero hacerlo, los aprieto fuerte, como si así el pánico fuera a disminuir. Estoy sudando, el corazón me late desbocado, y empiezo a sollozar a pesar de que no articulo sonido alguno. Siento unas manos que me zarandean por encima del edredón. Tengo que despertar, ¡Claro!, estoy soñando, tengo que despertar, pero no puedo abrir los ojos. En algún momento los abro. Resulta ser una falsa alarma, porque los he abierto en mi propio sueño. Ya no tengo miedo de la presencia que me aterrorizaba. Sin embargo surge en mí un nuevo terror peor que el anterior, tengo miedo de no poder despertar nunca, me he quedado atrapada en un bucle de mi fase rem: ¿Qué haré ahora toda la eternidad dando vueltas en la oscuridad sin llegar a ninguna parte? Esto es mucho peor que morirse, porque morir significa que todo termina, pero permanecer dormida así de esta manera, queriendo volver a la vida sin poderlo hacer, es tan angustioso. ¡Quiero despertar!, ¡quiero despertar!, creo que me moriré de un ataque de pánico. De repente hago un esfuerzo tremendo para abrir los ojos y lo consigo, estoy en mi cama, en mi habitación. Me llevo la mano a la nuca, tengo el pelo empapado, y el pulso completamente acelerado.
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