Habitación 102
Saúl, intenta consolar su ánima postrada en la cama en
posición fetal, aferrada a una almohada que absorbe sus continuos sollozos. Su
alma ha comenzado a errar. Le aterroriza acabar en el infierno.
Habitación 203
René, se coloca un sombrero de gángster para esconder su
alopecia .Es la única forma de excitar a su mujer. Mientras tanto, ella se
acopla las protuberancias que hacen la vez de sus senos franceses. Sin ellos no
consigue que su marido tenga erección alguna.
Habitación 304
Candela está frente al espejo, deteniéndose en cada surco
grabado en su rostro de tantas lágrimas que lo han recorrido. Ha abandonado un
matrimonio alimentado de insultos que la
ha torturado durante catorce años. Al amanecer
quiere convertirse en payaso para no dejar de reir. Saldrá del hotel con
una peluca rizada y naranja, con una sonrisa forzada y pintada, con unos
zapatones rojos con los que tendrá que aprender a caminar.
Recepción
Raquel acaba de registrarse firmando en el libro de
huéspedes. No tiene intención de pagar. Ha elegido la habitación más cara para
su estancia. Su maleta guarda todos los ingredientes para una fiesta pirómana
que tiene prevista hacia las tres de la madrugada.
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