lunes, 8 de septiembre de 2014

En el kilómetro 117 de la N-634

Habitación 102
Saúl, intenta consolar su ánima postrada en la cama en posición fetal, aferrada a una almohada que absorbe sus continuos sollozos. Su alma ha comenzado a errar. Le aterroriza acabar en el infierno.

Habitación 203
René, se coloca un sombrero de gángster para esconder su alopecia .Es la única forma de excitar a su mujer. Mientras tanto, ella se acopla las protuberancias que hacen la vez de sus senos franceses. Sin ellos no consigue que su marido tenga erección alguna.

Habitación 304
Candela está frente al espejo, deteniéndose en cada surco grabado en su rostro de tantas lágrimas que lo han recorrido. Ha abandonado un matrimonio alimentado de insultos  que la ha torturado durante catorce años. Al amanecer  quiere convertirse en payaso para no dejar de reir. Saldrá del hotel con una peluca rizada y naranja, con una sonrisa forzada y pintada, con unos zapatones rojos con los que tendrá que aprender a caminar.

Recepción

Raquel acaba de registrarse firmando en el libro de huéspedes. No tiene intención de pagar. Ha elegido la habitación más cara para su estancia. Su maleta guarda todos los ingredientes para una fiesta pirómana que tiene prevista hacia las tres de la madrugada. 

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