Miré
de nuevo el reloj. Las 21:15. Después de un rastreo rápido por la barra del
bar, me encontraba esperándote una vez más. Ya lo sé, soy asquerosamente
puntual. Sí ya sé, no aprendo. Pero es que, no lo puedo evitar, mira que lo
intento, trato de entretenerme con alguna cosa que hacer en casa, pero no hay
forma, ni siquiera el tráfico y los semáforos me ayudan. Llegué a las 21:00, ni
un minuto más , ni un minuto menos. Pensé que aquel día quizá sería diferente.
Ibamos a celebrar nuestro primer aniversario de convivencia. Había sido un año
difícil pero al final parecía que nos habíamos amoldado. Miré el móvil, ni
siquiera te habías dignado a escribir un mensaje para decir que llegabas más
tarde. Decidí acercarme a la barra del
“Luna Azul” y pedí una caña.
Cuando
ya había pagado la segunda eran las 21:40.Salí del bar con una mala hostia que
me hizo llegar en cuestión de segundos al coche. Justo iba a girar la llave de
contacto, cuando sonó el móvil. Llamaban del hospital, que habías tenido un
accidente con la moto, pero no me esperaste, para una vez que llego tarde.
Ya comenté en ENTC. UN buen relato y salté a tu blog. Por aquí mequedo ya te persigo. Tomo nota.
ResponderEliminarUn abrazo narrativo.
Invitada quedas al mío y quédate si ves algo de tu interés.
http://montesinadas.blogspot.com.es/