martes, 4 de marzo de 2014

GAUTXORI MIO

Me acostumbré rápido a tu venir de  los viernes y tu marchar de los domingos. Venías con el Gautxori de Arangoiti a Bilbao. Te recibía con un abrazo de pulpo de cuatro patas y buscabas mi oreja entre la melena alborotada susurrándome: “Gautxori mío”. Te gustaba apelarme así porque yo era tu pequeño pájaro nocturno al que cuidabas y dabas de comer los fines de semana, alimentándome con enormes dosis de amor, cariño y placer que luego tenía que administrar para el resto de la semana.


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