martes, 4 de marzo de 2014

SIENTO, LUEGO MUERO

Hasta esta misma mañana, toda la existencia de Ziryl se ha desarrollado en armonía con los cometidos, habilidades y memoria RAM que contienen los archivos de su cerebro electrónico. Es un impecable amo de casa o como dice su etiqueta “Empleado de hogar”. Comenzó a ser un elemento productivo el 14 de septiembre de 2023 cuando la familia Narváez Isasi lo adquirió para los trabajos domésticos. Hoy es 8 de marzo de 2033 y desde las 6 a.m. que  ha reiniciado su sistema ha comenzado a sentir, algo que antes nunca le había ocurrido. A cada minuto que corre el reloj, tiene una angustiosa sensación de que dentro de su mecanismo algo está cambiando. Una terrible amenaza rodea su caparazón perfecto, está entrando en fase de humanización. Palabras como miedo, desazón, incertidumbre, empiezan  a tener significado para él, ello ó ella. Incluso está aprendiendo las malas artes del espionaje. Al pasar delante del dormitorio de los señores, ha visto la puerta entornada y al percatarse de que estaban conversando ha acoplado su sensor auditivo al plafón de la puerta para apreciar lo que decían:
-Olivia,¿Cuánto tiempo lleva Ziryl trabajando para nosotros, cielo?
-Creo que dentro de poco irá para diez años
-Entonces, habrá que ir pensando en sustituirlo por otro más moderno, porque a partir de ahora tendrá trastornos que afectarán a su eficiencia.
-Me da mucha pena tener que cambiarlo por otro Héctor. Tanto los niños como yo le hemos cogido mucho cariño.
-¡ Por favor, Oli, ese es un término que no se puede aplicar a un electrodoméstico!
-¿Y no podemos tenerlo con nosotros hasta que se escacharre por completo?
-Tú verás, pero yo no me pienso hacer cargo de las consecuencias que pueda tener que una máquina creada para las labores domésticas empiece a tener sentimientos, y te aseguro que pasará, porque este modelo lo crearon con ese defecto.
-Está bien cariño, si tenemos que cambiarlo porque no va a funcionar correctamente, compraremos otro. A ver como se lo explico a los niños para que no se lleven un disgusto.
Ziryl ha seguido caminando hasta la cocina totalmente aturdido. Ha empezado a preparar los desayunos como todas las mañanas, pero está tan ensimismado en lo que acaba de oir, que en lugar de echar azúcar al zumo de naranja de los niños ha puesto sal, el café con leche lo ha preparado sin leche, las tostadas han adquirido un color negruzco muy sospechoso, y cuando ha entrado la señora en la cocina,  ha notado que algo no iba bien y  le ha preguntado a su robot si ocurría algo fuera de lo normal. Ziryl ha contestado  que no pasaba nada. Al escuchar  su voz metálica y resquebrajada, ha empezado a perder aceite lubricante por las ranuras de la abertura que hace de boca. No ha podido soportar la amalgama de sentimientos y ha salido de la cocina para dirigirse a la habitación que tienen destinada para su reposo, donde pasa las noches cargando la batería. Siente una inmensa tristeza y a cada movimiento que hace le suenan todas las tuercas, los chips le producen descargas eléctricas y hasta se le retuercen los cables. Entre sollozos que hacen eco en su gran corazón metálico se sorprende hablando sólo y en voz alta:

-Creo que esta noche a las 22:00 p.m. me programaré para no despertar mañana.

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